¿Por qué hay gente que vive engañada con “El hombre del piano” de Ana Belén y suspira un “ay, qué bonita” cada vez que oye el inicio de la canción? Pues ya os digo yo por qué: porque no conoce la canción original de Billy Joel, que entra CON PIANO -sería lo suyo- y sólo después llega el sonido -más auténtico- de la armónica. Pero, por supuesto, la letra, que no tiene nada que ver con la versión en español.
Por partes.
No sólo es distinta, es que es mucho peor. De entrada, en la versión de la amiga-Ana Belén-soy-de-izquierdas-alguien-no-lo-sabe? el perdedor es el pianista, ¡tócate las narices!, cuando en la original los desgraciados son los solitarios de la noche, cada uno con un drama y razón particulares por los que pasarla allí, que piden precisamente al ‘piano man’ que les cante una canción para olvidar sus penas.
Y es precisamente éste último quien, en primera persona, hace un repaso de todos los personajes nocturnos que le acompañan esa noche. Y le cuesta, y empatiza y su voz sufre con ellos, la de Billy Joel, la voz que sí que me creo.
El anciano sentado a su lado haciendo el amor a su Gin Tonic, el camarero que le invita a bebidas, que es rápido con los chistes y que siempre tiene fuego, pero que sabe que esto le está matando y que podría ser una estrella de cine si saliera de este lugar. La camarera haciendo política con el hombre de negocios que se emborracha, comparten una bebida llamada soledad, pero es mejor que beber a solas.
Es brutal, ¿no? y ahora a ver quién es el guapo que vuelve a escuchar al viejo perdedor…