Archivo mensual: abril 2011

Qui est veritas?

Uno se va creyendo con la edad el tema de que el descanso es fundamental. Despejarse, pararse un rato y aprender. Y recordar lo que de verdad importa. Pues eso, que cuando uno recuerda “su Verdad” (que, no por parcial, es menos cierta que LA VERDAD), la cosa cambia que no veas. Y por eso dejo aquí esta canción que me enseñó el otro día mi ‘roomie’  A. , “Optimista”, del grupo Alameda DoSoulna (genial nombre!)

Y por último, unos cuantos atentados contra la verdad que venía considerando esta mañana:

  • A: “Ya me contarás” (en boca de un dependiente/a simpatiquill@). Cuando uno es amable y ‘correspondido’ en el buenrollismo en un comercio, una vez realizada la trasnsacción o venta, NO tiene ningún sentido que se despida con “Ya me contarás”. No, no te contaré, no vengo aquí asiduamente y, de momento, no somos amigos. No pasaría nada porque lo cambiaran por “bueno, que vaya todo muy bien!”.
  • B (vía @castiellas): las fotos en los sites (antaño en folletos) de las Universidades en las que sale un chino, un negro y un blanco, que, frecuentemente, suelen ser “el chino”, “el negro” y un blanco cualquiera. No, es muy forzado, y no nos creemos que la foto sea representativa; ojalá lo fuera, pero de momento no.
  • C “de tu parte”: verdad reiterada. “Recuerdos a tu hermana”, “De tu parte!”. Hombre no, de la de mi perro si te parece.
Profundos todos ellos, ¿eh?

Me llamo Miren

Ese no es mi nombre!!!!

Y he aquí una entrada superficial donde las haya pero necesaria un rato también por todos aquellos que no se llaman Ana, María, Juan o Jose. ¿Qué parte de la mismísima firma del e-mail no entiende el personal cuando aquella dicta Xavier, Miren, Yashim, etc.? ¡Es tan sencillo como un ‘copiar y pegar’ (copy & paste para los más ‘cool’)!. Estamos hartos de responder a todo tipo de variaciones surrealistas de nuestros nombres; los extranjeros no cometen el error, copian y pegan, ¿por qué algunos autóctonos sí? . Seguiremos encantados, como siempre, de responder a cualquier nombre pero, por favor, como dice la canción, tengan en cuenta que…¡that’s not my name!

Pd: si alguno tuviera algún tipo de problema con las lenguas oficiales…absténgase de contactarme, de verdad, solo trato con gente racional.


Pero somos marionetas bailando sin fin

Todos estos valientes testimonios y troncos varios nos valdrían si todo fuera “Sota, caballo y rey” (como arregla todo un español).

Sin embargo, ¡Ay amigos! ¡que existe el tema de la libertad y del amor! A mí me sigue valiendo estupendamente porque relaciono este clásico ‘temazo’ con mi sobrino I..cito pintado con los mofletes colorados dando vueltas vestido de blanco pulcro.


To more than I can be (a más de lo que puedo ser)

Esto puede resultar el colmo de la pereza y del sarpullido para los que viven felizmente, disfrutando siempre de los estímulos externos -maravillosos- que les ofrece la vida, con el corazón colmado de alegría. Yo soy de las que piensa que siempre queda un hueco para saciarlo y, por contraprestación, para el sufrimiento. Aquí es donde entra You raise me up, de Josh Groban . Esa canción por la que más de un compañero de trabajo y amigo me pegaría una paliza..

Probablemente si esta canción fuera en mi lengua natal, sería yo misma la que estaría cortándome las venas…Pero no lo es, y considero que cualquiera necesita esas razones o asideros para pasar por encima de montañas, caminar sobre el mar  o alcanzar a ser más de lo que uno es.  Los motivos de fondo, más allá de este sentimentalismo, los dejo a consideración del lector. No voy a confesar los míos, pero tienen mucho que ver con la fe, la familia, el amor y la amistad. Lo de siempre, vamos. I’m strong when I’m on your shoulders.


Voy a llevar tus colores

Cinco décadas, mil blogs ajenos y doscientas redes sociales de música tipo Spotify después, no tiene ni medio sentido seguir publicando en mi blog. Pues va a ser que voy a seguir haciéndolo. Sin poder dedicar ni un minuto a mejorar su diseño, posicionamiento, SEOs y demás; sin sentido alguno, procuro hoy retomarlo, a pesar de que los pocos seguidores ya me sigan vía Spotify. Y me voy a empachar hoy de actualizarlo.

Lo primero, con una canción que descubrí gracias al vídeo de presentación de la nueva tienda de Zara de Via del Corso.

Sencillamente brillante. Y si a alguien le faltan razones después de semejante  recorrido por las calles de la irrepetible Roma (si vuelvo a escribir la expresión “Ciudad Eterna”, un cardenal morirá delante de un espejo),  me vale la canción “Colors” de April Smith and the great picture show.

Me vale por Roma 1995, la ingenuidad, la infancia con mis padres, los primeros aviones, con las ya presentes Adepablof y Susrpuerta. Me vale por Roma 2000…¿merece la pena reseñar algo? Todas las amigas, la espiritualidad, los amores. Imposible. Me vale por Roma 2002, otra vez con SR y AdPF, duro, intenso, el sentido de “la” vida de frente…La llamada de B. y P. con la versión perfecta de “Across de Univsere”, brother Mike siempre presente cuando se le necesita …2002 de nuevo, neutro.  Y 2003 y 2004 con X., con el fallido Coliseo, con los nuevos planteamientos, con los paraguas del Domingo de Resurrección en la Plaza de San Pedro. Me sigue valiendo a miles de kilómetros con una de mis indispensables, MGV, esperando mi visita que tarda en llegar por razones de edad, situación, ingresos.

Sin embargo no es necesario que sean Roma, ni sus piedras, no su trascendencia, pero sí lo colores (“Colors”). Creo que podríamos hacer un vídeo de la vida de cualquiera con esta canción. Los colores son los que evocan vivencias, amistades, recuerdos. Ves uno y directamente te traslada a alguien, a algo. No creo que haga falta recurrir a ningún filosofo para corroborarlo. En este caso, Roma, siempre constructivo, siempre sentido y siempre memorable.


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